¿Cómo se obtienen los diferentes tipos de té?

Publicado por: Comunicación Pompadour En: Articulos En: lunes, febrero 27, 2017 Comentario: 0 Visitas: 148
Todos los tés proceden de la misma planta. La diferencia entre los distintos tipos de té reside en el trato que se le da a la hoja recolectada, es...

Por ejemplo, el té rojo está sometido a un proceso de fermentación que puede llegar a ser muy largo o el té verde se recolecta de la planta antes de que las hojas de marchiten.

Enseguida veremos al detalle las peculiaridades y características de cada tipo de té. Pero lo esencial es tener claro que todas las variedades de té proceden de la misma planta.

La planta del té.

La planta de té es un arbusto que, de manera natural, puede llegar a parecer un árbol con alturas que superan los 10 metros. En realidad, sí que podemos distinguir entre dos variedades de arbustos:

Camelia sinensis: variedad que se cultiva en China, donde empezó el consumo del té como infusión. Camelia assamica: propia de la región india de Assam, fue descubierta por los colonizadores británicos.

Hoy en día hay varios países que se dedican a la producción en masa de té, además de China e India. Se trata de Japón, Kenia, Australia, Nepal, Sri Lanka y Taiwán.

La planta del té suele cultivarse en zonas montañosas. Se considera que el mejor té es el que crece en zonas húmedas y cálidas de gran altitud. El consumo de los distintos tipos de té es muy popular en todo el mundo y la leyenda cuenta que se consume más que el agua. Tiene un sabor fresco, con un toque amargo y, en ocasiones, su preparación y consumo van acompañados de curiosos rituales.

En cuanto a sus propiedades, son muchas las que se le atribuyen al té: anti-inflamatorias, neuroprotectoras, adelgazantes, diuréticas, etc. De hecho, contiene una sustancia, llamada L-teanina, que se relaciona con los un estado mental de calma en las personas.

Los tipos de té más conocidos.

Las variedades del té se distinguen por la época del año en que se recogen las hojas y en su procesamiento posterior. Sobre todo la fermentación y el secado, que le otorgan además, diferentes colores.

El té más extendido es que el Camelia sinensis. Sus hojas se oxidan inmediatamente después de la recolección. Por ello, se dejan en proceso de secado o se calientan para eliminar la humedad y evitar el proceso de oxidación.

Veamos al detalle cada una de sus variedades:

Té blanco: son los brotes verdes del arbusto, las hojas más jóvenes. Muchas veces, estas hojas se protegen del sol y se evita así que prolifere en ellas la clorofila. Té verde: es el más consumido en Asia. Sus hojas, como explicábamos antes, no han sufrido el proceso de oxidación. Nada más recolectarlas, se parten en trozos y produce una infusión de sabor más fresco y suave a la que no se le suele añadir aditivo, como leche, miel o azúcar. Té  negro: muy, muy oxidado y con tonos oscuros que van del marrón al rojo. Es muy popular en Occidente, se consume muy procesado y condimentado. Sus hojas se han fermentado al sol. Té rojo: también llamado Pu-erh, por la zona de China donde produce. Muchos lo consideran una variedad del té negro, porque también se somete a procesos de fermentación. De hecho, ésta es la clave que lo distingue de otros tipos de té: fermentación en barrica de bambú entre 2 y 50 años, con unos precios que pueden superar los miles de euros.

Pero también hay otras variedades menos populares…

Además del té blanco, el té verde, el té negro y el té rojo, hay otros tipos de té  que merece la pena probar y conocer.

Té amarillo: sus hojas se someten a procesos parciales de fermentación, tal como se hace con otros tipos de té como el azúl o oolong. Té azúl: otra variedad que presenta un grado medio de oxidación. También se le llama té Oolong y comparte propiedades de características del té verde y del té negro. Casi todo este tipo de té viene de China, concretamente de una provincia llamada Fukien.

En general, es en China donde podemos encontrar casi todas las variedades del té. Tradicionalmente, esta cultura asiática le ha otorgado al té propiedades medicinales para el cuerpo y la mente durante miles de años.

En principio, era una bebida de nobles pero luego se popularizó y se extendió al resto de la población. Los chinos extendieron la cultura de té en sus viajes por el mundo.

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